Monday, December 28, 2009

BABYLON PINK - DDL





El debut en la dirección de Henri Pachard se produjo con una historia sobre la rutina diaria de los habitantes de la gran ciudad. “Babylon Pink” aportó una mirada al porno que huía de las habituales reglas de la comedia de situación para llegar a lo más hondo de su esencia.

En 1979, un productor de películas eróticas de origen irlandés procedente del Medio Oeste americano llamado Ron Sullivan decidió probar fortuna como director de películas X. Sullivan había producido 15 películas desde 1967 y había escrito la mayoría de los guiones. Convencido por su amigo y protector Cecil Howard, Sullivan se introdujo en el cine X con el seudónimo de Henri Pachard, un nombre de reminiscencias francesas cuyas iniciales (H.P.) coincidían con las ambiciones de Sullivan: “High Profits” (Grandes Beneficios).

El estreno de Sullivan como director porno no pudo ser más exitoso. Con producción de Cecil Howard y argumento del propio Sullivan, Pachard construyó un filme que reproducía la realidad cotidiana y, a la vez, la dosis de escapismo que todos los mortales tienen con su imaginación erótica. Con la ciudad de Nueva York convertida en un personaje más “Babylon Pink” se adentraba en las interioridades de sus moradores para mostrar la otra cara de la vida diaria. Para esa obra coral, contó con un ramillete de estrellas que representaba lo más florido de su época. La película se alzó con el premio a la mejor cinta del año en los “óscars” de la edición de 1979.

Para el historiador de cine X Luke Ford, “el porno anterior a Sullivan parecía estar formado por comedias de situación con sexo dentro de ellas. Sullivan focalizó en el sexo la trama de sus películas y creó oscuros y sucios diálogos que derramó sobre sus personajes mientras hacían el amor”. La aportación de Pachard al género va más allá de este comentario. Su concepción del sexo vitalista y amarga a la vez intenta ampliar el porno más allá de su naturaleza vulgar, usando elementos corrientes para expresar algo más que la simple realización del acto sexual. De hecho, las fantasías que se reflejan en “Babylon Pink” no son fruto de la insatisfacción sexual, sino consecuencia de un deseo de huir de la realidad y la rutina que los atrapa.


Su argumento es sencillo, como si fuera una película de autor. Nueva York despierta al mismo tiempo que sus habitantes. Comienza un nuevo día en el que la rutina se impone para aquellos que deben acudir al trabajo, a la universidad o atender sus tareas en el hogar. Pero, en medio de la cotidianeidad, siempre hay un resquicio para la fantasía. Así, una ejecutiva sueña con ofrecer sus favores sexuales a un cliente, un ama de casa observa al vendedor de la frutería de la esquina e imagina un tórrido encuentro con él, dos amigas fantasean con sus amigos en un restaurante, una mujer madura anhela ser abordada por su profesor de tenis, una estudiante piensa en un trío con su compañera de piso y un hombre se siente joven seductor de su cándida sobrina. Al final de la jornada, la radio habla de sexo y todos marchan a dormir. Mañana será otro día y habrá lugar para nuevas fantasías con las que huir de la realidad.


Pachard prefiere crear “actitudes” antes que verdaderas escenas de sexo. Para él, el sexo empieza en la cabeza, en la imaginación del espectador. Por ello, cuando hizo “Babylon Pink” trató de “justificar cada plano hasta el punto de que fuera creíble”. Un ejemplo de ello es la tradicional costumbre en el género de que el hombre interrumpa el acto sexual para culminar su orgasmo fuera de la mujer, a la vista de la cámara. Pachard introduce, en la primera secuencia del filme, un elemento que explicita este acto: cuando un matrimonio hace el amor rutinariamente tras despertar por la mañana, la mujer le pide al marido que no eyacule dentro de ella porque “no se ha puesto nada”. El solícito esposo obedece y convierte en excepcional lo que es normal en el desarrollo de las secuencias sexuales del cine X.


Detalles como éste elevaron a Pachard a la categoría de gran director sólo con una película X en su haber. “Babylon Pink”, filmada además con una exquisita puesta en escena y una peculiar unidad temporal que hace que la historia se abra y se clausure de la misma manera, se erigió como uno de los grandes hitos de la historia del porno por su tratamiento cinematográfico (montaje como elemento narrativo, uso de la música) y su particular visión del sexo en la época dorada del formato de cine.


Babylon Pink. EEUU. 1979.
Actores: Samantha Fox, Vanessa del Rio, Arcadia Blue, Merle Michaels, Debbie Revenge, Georgett Sanders, Bobby Astyr, Richard Bolla, David Morris, Georgina Spelvin, David Ruby, Eric Edwards.
Producción: Cecil Howard.
Dirección: Henri Pachard.


Vía Paco Gisbert



The first thing I noticed about this flick was that the dvd transfer was amazing. It was hands down the best looking "old" porn I've ever seen. I'm guessing it's because it was a two disc special edition, but I hope whoever oversaw the transfer does a lot more. They even included a 5.1 audio track! While there were some nutso sound effects bumping to and from the flashback scenes (more on that in a bit), I wish I had a surround sound system to see how they ended up tracking the audio....

With the exception of the first sex scene (between Vanessa del Rio and Bobby Astyr, who play a married couple) and a masturbation scene (Georgette Saunders, as their daughter), all of the sex scenes are fantasies of the "six degrees of" cast of characters. As mentioned, Vanessa del Rio and Bobby Astyr play a married couple whose daughter is to help her aunt and uncle (Georgina Spelvin and R. Bolla) host a dinner party for the aunt's tennis instructor and his girlfriend (David Morris and Debbie Revenge, who, not for nothing, would make a terrific '09 hipster, teleported straight from Babylon Pink's 1984 set*). Astyr works as a number cruncher for a powerful business woman (Samantha Fox), who's spinster secretary (Merle Michaels) is supposed to try to find a date since her roommate (Arcadia Lake) is bringing her married lawyer boyfriend (Eric Edwards) to the apartment. The odd man out from the cast list is David Ruby who plays a street vendor that spies Vanessa del Rio cleaning the apartment after her husband leaves for work and becomes the subject of her fantasy. While it's typical, I suppose, for the characters in a film to be interrelated, the fact that none of the characters are "main characters" (though Revenge and Ruby could be accurately called peripheral characters...), it feels like Robert Altman Made a Porno. (Except it's not, like, four hours long....)

Though none of the sex scenes are bad, necessarily, they do vary from "meh" (del Rio/Ruby, although there are a few semi-acrobatic cunnilingus positions - legs up, shoulders down on the bed, and what's basically a standing 69 - that had me impressed with the strenghth of del Rio's arms and shoulders and Ruby's lower back**) to pretty hot (Astyr/Fox and Michaels/Edwards/Lake, the latter mostly because Arcadia Lake was involved...yowza). What's more interesting about the scenes is that the tone of a few of them would have been drastically changed had the fantasizer been the fantasizee; Samantha Fox is ordered to strip and spread 'em by Bobby Astyr (her fantasy), Merle Michaels is "used" by Arcadia Lake and Eric Edwards while sleeping (well, pretending to sleep since it's her fantasy). One, though, was kinda skeezy (R. Bolla/Georgette Saunders) since he's the fantasizer and she's his teenage niece.

All told, the movie was well written, well directed, well acted, and well sexed, so in keeping with the tradition (if you can have a tradition on a blog with three posts) of issuing semi-arbitrary grades to old pornos, I'll give Babylon Pink an A-.


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